Grupo de puertas abiertas

Las personas interesadas en participar en nuestro Círculo Literario pueden asistir el segundo martes de cada mes en Park Ave. Plaza, 55 East 52nd Street, Manhattan, NY, de 6 a 9 pm, pero la reunión formal se inicia a las 6:30 pm. El grupo es abierto, gratuito y simplemente se requiere de su interés por crecer como persona y consolidar su disciplina intelectual. Igualmente, puede participar electrónicamente escribiendo al siguiente correo electrónico: GJRN@Hotmail.com

Reunión de agosto de 2007

Reunión de agosto de 2007

Todo depende de la posición

Según estudios recientes,

hacerlo parado fortalece la columna;
boca abajo
estimula la circulación de la sangre;
boca arriba
es más placentero;
hacerlo solo
es rico, pero egoísta;
en grupo
puede ser divertido;
en el baño
es muy digestivo;
en el auto
puede ser peligroso...
Hacerlo con frecuencia

desarrolla la imaginación;
entre dos
, enriquece el conocimiento;
de rodillas
, resulta doloroso...
En fín, sobre la mesa o sobre el escritorio,
antes de comer
o de sobremesa,
sobre la cama
o en la hamaca,
desnudos
o vestidos,
sobre el césped
o en la alfombra,
con música
o en silencio,
entre sábanas
o en el closet:
hacerlo
, siempre es un acto de amor y de enriquecimiento.

No importa la edad, ni la raza, ni el credo, ni el sexo, ni la posición económica...


Leer es un placer!!!

DEFINITIVAMENTE, LO MEJOR ES LEER Y DISFRUTAR DE LA IMAGINACIÓN, Y TÚ LO
ACABAS DE EXPERIMENTAR.

¡¡ENRIQUECE TU HÁBITO POR LA LECTURA!!


lunes, 8 de septiembre de 2008

El viaje del elefante, nuevo libro de José Saramago


Saramago ha terminado un nuevo libro: El viaje del elefante .


Escribir este libro no ha sido un paseo por el campo: Saramago comenzó esta tarea cuando estaba incubando una enfermedad que tardó meses en dar la cara y que acabó manifestándose con una virulencia que hizo que los más cercanos temiéramos por su vida. Él mismo, en el hospital, llegó a dudar de que pudiera terminar el libro. Sin embargo, siete meses después, Saramago, restablecido y con nuevos bríos, ha puesto el pinto final a una narración que no sabe si llamar novela, y que cuenta el viaje épico de un elefante asiático llamado Salomón que, en el siglo XVI, tuvo que recorrer Europa por caprichos reales y absurdas estrategias.

El viaje del elefante es un libro coral donde los personajes entran, salen y se renuevan de acuerdo con las necesidades narrativas que el autor se impuso y les impuso. El elefante y su cornaca tienen nombre, como otros personajes que figuran en los manuales de historia, aunque aparecen también personajes anónimos, gente con la que los miembros de la caravana se van cruzando y con la que comparten perplejidades, esfuerzos o la armoniosa alegría de un techo, después de tantos días dormidos al relente.

Pese a no ser un libro voluminoso, tendrá alrededor de 240 páginas, podremos reconocer en sus páginas la imaginación de Saramago, la compasión solidaria, ese sentimiento que, expresándose literariamente, es sobretodo humano. Este sentimiento atraviesa la obra, la distingue y la significa. Encontraremos también el humor que el escritor emplea para salvarse a así mismo y para que el lector pueda penetrar el laberinto de humanidades en conflicto sin tener que abjurar de su condición indagadora de humano y de lector. Como siempre, toparemos con la ironía, el sarcasmo, la belleza en estado puro, la responsabilidad de escribir, el arte de haber escrito.

Saramago nos regala un nuevo título. Que no es un libro histórico, pese a que trate de un suceso que está en la historia, o, para ser más rigurosos, en la pequeña historia, aunque intervengan personajes que tuvieron vida real en su día y que ahora vuelven a tener otra oportunidad al ponerse a convivir con otros procedentes de la imaginación del escritor y, todos juntos, habitar las mismas páginas, aunque no las mismas peripecias. Cuando leáis el libro sabréis a qué me refiero. Por supuesto, El viaje del elefante está puntuado de acuerdo con las reglas de Saramago, los diálogos se intercalan en la narración, un todo que el lector tendrá que organizar de acuerdo con su propia respiración. El lector, ese ente fundamental, al que Saramago considera y respeta y al que continuamente interpela, ya sea adelantándole consecuencias de ciertos actos o recordándole otros, implicándole en el texto, en definitiva, porque escribir, como leer, no son actos inocentes, son intentos de forzar la inteligencia para llegar un poco más lejos, más allá de Viena, o de Valladolid o de Lisboa, más allá de lo que éramos al despertarnos por la mañana y encontrarnos con un día más por delante.

Fuente: El blog de la fundación José Saramago

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