
La obra, una novela de personajes y sentimientos que refleja la dura realidad que viven muchos de los habitantes de Medellín, es fruto del primer viaje realizado por Gómez Cerdá a Colombia, país al que ha regresado otra vez este mes de octubre.
Alfredo Gómez Cerdá (Madrid, 1951) aseguró hoy en declaraciones a Efe, tras conocer el premio, que le estará "eternamente agradecido" a su primer viaje a Medellín por haberle regalado "unos personajes y una bonita historia" que dio como fruto "Barro de Medellín", publicada por la Editorial Edelvives.
El escritor, que tenía "siempre la corazonada de que nunca iba a ganar este premio", dotado con 20.000 euros, aseguró que cuando volvió de ese viaje supo "que tenía una historia que contar en la cabeza".
En esa primera visita cambió "la visión preconcebida" de violencia que tenía sobre Medellín y, aunque constató la realidad de pobreza, descubrió una ciudad "de gente encantadora y su apuesta por la cultura".
En este sentido, asegura que "Barro de Medellín", publicada en 2008, es una "parábola en torno a cómo la cultura puede cambiar a la gente y su mentalidad", un libro "lleno de sentimientos" a pesar de que sus personajes se mueven "en un ambiente duro".
La novela, dirigida a un público a partir de diez años y que ya había ganado el Premio "Ala Delta" en 2008 y también el "Mirlo Blanco" de Múnich, recrea una historia y unos personajes de ficción "pero inspirados en la vida real; sus protagonistas son perfectamente creíbles".
"Barro de Medellín" sitúa en primer plano a dos niños, Camilo y Andrés; el primero, que sufre malos tratos de su padre alcohólico, quiere ser ladrón y pretende que su amigo se una a sus planes, aunque éste se niega. La vida de ambos cambia cuando descubren el Parque Biblioteca y contactan con el mundo de los libros y la cultura.
El escritor, que probablemente visitará de nuevo Medellín en enero, cuando acuda como invitado al "Hay Festival" que se celebra en Cartagena de Indias, asegura que le encanta escribir para el público infantil y juvenil, "un mundo que -dice- me fascina".
Gómez Cerdá empezó a escribir a los once años y aunque inicialmente se dedicó al teatro, a partir de 1982, cuando ganó el segundo premio 'El Barco de Vapor' por su libro "Las palabras mágicas", se inclinó ya por la literatura infantil y juvenil.
En 2001 obtuvo el Premio Assitej-España de Teatro por "La guerra de nunca acabar", en 2005 fue galardonado con el "Premio Gran Angular" por "Noche de alacranes", y un año más tarde con el "Premio Fray Luis de León" por "La montaña más bella".
El año pasado mereció también el "Premio Cervantes Chico" por el conjunto de su obra.
Noticia tomada de El Tiempo

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